DIAPOSITIVA
1
JUAN 15:
PERMANECED EN MÍ
Queridos
hermanos, esta noche vamos a estudiar uno de los capítulos más profundos de
toda la Biblia: Juan 15.
Personalmente
considero que si un creyente comprende Juan 15, comprenderá gran parte de lo
que significa la vida cristiana.
Muchas
veces pensamos que el cristianismo consiste en asistir a la iglesia, leer la
Biblia, orar o servir.
Y
ciertamente todo eso es importante.
Pero Jesús
en Juan 15 nos muestra algo todavía más profundo.
Nos enseña
que el secreto de la vida cristiana no está en hacer cosas para Dios.
El secreto
está en permanecer unidos a Cristo.
Esa será la
palabra clave de esta enseñanza:
Permanecer.
Si
observamos el capítulo veremos que Jesús repite una y otra vez esta palabra.
¿Por qué?
Porque Él
sabe que en pocas horas será crucificado.
Y sabe
también que los discípulos enfrentarán momentos difíciles.
Entonces
les deja una enseñanza que sería fundamental para toda la Iglesia hasta el día
de hoy.
Esta noche
quiero que cada uno de nosotros se haga una pregunta:
¿Estoy
verdaderamente conectado a Cristo o simplemente estoy acostumbrado a las
actividades cristianas?
Porque no
es lo mismo estar cerca de las cosas de Dios que estar unido a Cristo.
Y eso es
precisamente lo que vamos a descubrir.
DIAPOSITIVA
2
CONTEXTO
HISTÓRICO
Antes de
entrar en el texto debemos entender dónde ocurre esta conversación.
Jesús ya
está viviendo sus últimas horas antes de la cruz.
Piensen por
un momento en eso.
Imaginen
que ustedes supieran que les quedan pocas horas de vida.
¿Qué le
dirían a sus hijos?
¿Qué le
dirían a su familia?
Probablemente
hablarían de las cosas más importantes.
Pues eso es
exactamente lo que está ocurriendo aquí.
Jesús no
está hablando de temas secundarios.
Está
hablando de aquello que considera esencial.
Miremos la
secuencia.
Primero
tenemos la Última Cena.
Luego el
lavamiento de pies.
Después
Judas sale para consumar la traición.
A
continuación comienza el discurso de despedida.
En medio de
ese discurso encontramos Juan 15.
Luego
vendrá Getsemaní.
Luego el
arresto.
Y
finalmente la cruz.
Por eso
Juan 15 tiene un valor especial.
No son
palabras pronunciadas al azar.
Son
palabras pronunciadas por el Salvador horas antes de entregar su vida.
Y algo que
llama mucho la atención es que Jesús no les enseña estrategias para crecer como
iglesia.
No les
enseña cómo organizar ministerios.
No les
enseña cómo administrar recursos.
Les enseña
algo mucho más importante:
Cómo
permanecer unidos a Él.
Porque
Jesús sabía que si permanecían unidos a Él, todo lo demás vendría como
consecuencia.
DIAPOSITIVA
3
LOS
SIETE YO SOY
Ahora vamos
a recordar algo muy importante.
El
Evangelio de Juan contiene siete declaraciones famosas donde Jesús utiliza la
expresión:
"Yo
soy".
Y esta
expresión tiene un significado enorme.
Porque
cuando Dios se aparece a Moisés en la zarza ardiente, Él se presenta diciendo:
"YO
SOY EL QUE SOY".
Por eso
cada vez que Jesús dice "Yo Soy", está revelando su naturaleza
divina.
Veamos
rápidamente las siete declaraciones.
Yo soy el
Pan de Vida.
Yo soy la
Luz del Mundo.
Yo soy la
Puerta.
Yo soy el
Buen Pastor.
Yo soy la
Resurrección y la Vida.
Yo soy el
Camino, la Verdad y la Vida.
Y
finalmente:
Yo soy
la Vid Verdadera.
Y aquí
surge una pregunta interesante.
¿Por qué
Jesús escogió precisamente una vid?
¿Por qué no
dijo:
"Yo
soy el árbol verdadero"?
¿Por qué no
dijo:
"Yo
soy el río verdadero"?
¿Por qué
una vid?
La
respuesta está en el Antiguo Testamento. Jeremías 2:21 Isaías 5:1-7
Salmo 80:8-9 Ezequiel 15 Oseas 10:1
Y aquí
llegamos a una de las partes más hermosas de todo el estudio.
Porque para
entender Juan 15 necesitamos viajar cientos de años atrás y descubrir que
Israel ya había sido comparado con una vid.
Y eso nos
lleva a la siguiente diapositiva.
TRANSICIÓN
A DIAPOSITIVA 4
Ahora
hermanos, quiero que observemos esta imagen de los siete "Yo Soy".
Pero
especialmente vamos a concentrarnos en la palabra:
VID.
Porque aquí
Jesús está haciendo una declaración que los discípulos entendieron
perfectamente y que nosotros muchas veces pasamos por alto.
Para ellos
la vid no era simplemente una planta.
La vid
representaba a Israel.
Y cuando
Jesús dijo:
"Yo
soy la Vid Verdadera"
estaba
afirmando algo extraordinario.
Y eso es lo
que vamos a descubrir a continuación.
DIAPOSITIVA
4
LOS
SIETE "YO SOY"
Hermanos,
antes de entrar de lleno en la imagen de la vid, quiero que contemplemos algo
maravilloso.
Cada uno de
los "Yo Soy" responde a una necesidad humana.
Cuando
tenemos hambre espiritual:
Jesús es
el Pan de Vida.
Cuando
estamos confundidos:
Jesús es
la Luz del Mundo.
Cuando
estamos perdidos:
Jesús es
la Puerta.
Cuando
necesitamos dirección:
Jesús es
el Buen Pastor.
Cuando
enfrentamos la muerte:
Jesús es
la Resurrección y la Vida.
Cuando
buscamos el camino al Padre:
Jesús es
el Camino, la Verdad y la Vida.
Y cuando
necesitamos crecer espiritualmente:
Jesús es
la Vid Verdadera.
Observe
algo interesante.
Las
primeras declaraciones hablan de lo que Jesús nos da.
Pero la Vid
Verdadera habla de algo aún más profundo.
Habla de
nuestra relación permanente con Él.
Porque uno
puede comer una vez.
Uno puede
cruzar una puerta una vez.
Pero una
rama debe permanecer conectada constantemente a la vid.
Y aquí
encontramos uno de los grandes secretos de la vida cristiana.
Muchos
creyentes han conocido a Cristo.
Pero pocos
han aprendido a permanecer en Cristo.
Y existe
una diferencia enorme.
Hay
personas que tuvieron un encuentro con Dios hace años.
Pero hoy
viven lejos de Él.
Hay
personas que recuerdan experiencias espirituales del pasado.
Pero no
tienen una comunión viva en el presente.
Jesús no
nos llamó solamente a conocerlo.
Nos llamó a
permanecer en Él.
DIAPOSITIVA
5
ISRAEL Y
LA VID
Ahora
llegamos a una de las partes más profundas de todo Juan 15.
Y quiero
que presten mucha atención.
Porque aquí
descubriremos algo que muchas veces pasa desapercibido.
Cuando
Jesús dijo:
"Yo
soy la Vid Verdadera"
los
discípulos inmediatamente pensaron en Israel.
¿Por qué?
Porque en
el Antiguo Testamento Israel era representado como una vid.
En el Salmo
80 se dice que Dios sacó una vid de Egipto y la plantó en la tierra prometida.
Esa vid era
Israel.
En Isaías
capítulo 5 encontramos una parábola impresionante.
Dios
describe a Israel como una viña que Él cuidó con amor.
Preparó el
terreno.
Quitó las
piedras.
Plantó las
mejores cepas.
Construyó
una torre.
Protegió la
viña.
Pero cuando
llegó el tiempo del fruto ocurrió algo inesperado.
La viña
produjo uvas silvestres.
Es decir:
Mal fruto.
Dios
esperaba justicia.
Encontró
corrupción.
Dios
esperaba obediencia.
Encontró
rebeldía.
Dios
esperaba santidad.
Encontró
idolatría.
Y aquí
aparece Jesús.
Y dice:
"Yo
soy la Vid Verdadera."
En otras
palabras:
"Lo
que Israel no pudo ser, Yo sí lo soy."
¡Qué
declaración tan poderosa!
Cristo es
el verdadero Israel.
Cristo es
el siervo perfecto.
Cristo es
el obediente perfecto.
Cristo es
quien produce el fruto que agrada al Padre.
Y aquí
encontramos una gran enseñanza.
Dios nunca
ha estado buscando simplemente actividad religiosa.
Dios busca
fruto.
Muchos
tenían religión en tiempos de Jesús.
Pero pocos
tenían una relación verdadera con Dios.
Y hermanos,
debemos preguntarnos:
¿Podría
ocurrir lo mismo hoy?
¿Es posible
asistir a una iglesia y no dar fruto?
¿Es posible
conocer versículos y no dar fruto?
¿Es posible
cantar alabanzas y no dar fruto?
La
respuesta es sí.
Y por eso
Jesús dirige nuestra atención hacia la verdadera fuente del fruto.
No una
institución.
No una
tradición.
No una
denominación.
Sino Él
mismo.
DIAPOSITIVA
6
LA VID
VERDADERA
Miremos
ahora la imagen de esta vid robusta.
Jesús dice:
"Yo
soy la vid verdadera."
Noten que
no dice:
"Yo
soy una vid."
Dice:
"La
vid."
Es
exclusiva.
Es única.
Es
suficiente.
Hermanos,
toda la vida de la rama depende completamente de la vid.
La rama no
produce vida.
La recibe.
La rama no
crea la savia.
La recibe.
La rama no
genera su propia fuerza.
La recibe.
Y eso es
exactamente lo que ocurre con nosotros.
Muchas
veces intentamos vivir la vida cristiana usando nuestras propias fuerzas.
Decimos:
"Voy a
ser mejor."
"Voy a
cambiar."
"Voy a
vencer este pecado."
"Voy a
esforzarme más."
Pero tarde
o temprano descubrimos nuestros límites.
¿Por qué?
Porque la
vida cristiana nunca fue diseñada para ser vivida con recursos humanos.
Fue
diseñada para ser vivida mediante la vida de Cristo en nosotros.
Por eso
Pablo declaró:
"Ya no
vivo yo, mas vive Cristo en mí."
La pregunta
que debemos hacernos esta noche es:
¿De dónde
estoy obteniendo mi fortaleza espiritual?
¿De mis
emociones?
¿De mi
experiencia?
¿De mi
conocimiento?
¿O de
Cristo?
Porque
cuando la conexión con Cristo se debilita, todo comienza a secarse.
La oración
se vuelve pesada.
La Biblia
deja de emocionarnos.
La
adoración pierde intensidad.
Y poco a
poco el corazón se enfría.
Por eso la
frase de esta diapositiva es tan importante:
"Sin
conexión no hay vida."
No existe
crecimiento espiritual sin comunión con Cristo.
DIAPOSITIVA
7
EL PADRE
LABRADOR
Ahora Jesús
introduce otro personaje.
Dice:
"Mi
Padre es el labrador."
Aquí
encontramos una verdad preciosa.
Dios no es
un observador distante.
Dios está
trabajando activamente en nuestras vidas.
Cuando
pensamos en un agricultor imaginamos a alguien que cuida constantemente su
cultivo.
Lo observa.
Lo protege.
Lo limpia.
Lo
fortalece.
Eso es
exactamente lo que hace el Padre con nosotros.
Y quiero
que observen cinco funciones.
Primera:
Planta.
Dios toma
la iniciativa.
Nadie llega
a Cristo por casualidad.
Dios obra
en el corazón.
Dios llama.
Dios atrae.
Dios salva.
Segunda:
Cuida.
Dios
sostiene nuestra vida espiritual.
Muchas
veces ni siquiera somos conscientes de cuánto nos protege.
Tercera:
Protege.
¿Cuántas
veces Dios nos libró de situaciones que nunca llegamos a conocer?
Solo en la
eternidad sabremos cuántas veces su mano nos guardó.
Cuarta:
Corrige.
Porque un
buen padre corrige a sus hijos.
Y quinta:
Poda.
Y aquí
llegamos a uno de los temas más importantes de todo el capítulo.
Porque
muchas veces amamos las bendiciones.
Pero no
entendemos la poda.
Y la poda
será precisamente el tema de nuestra siguiente diapositiva.
DIAPOSITIVA
8
LA PODA:
UNA VERDAD QUE NO SIEMPRE ENTENDEMOS
Hermanos,
llegamos ahora a una de las enseñanzas más importantes y también más difíciles
de aceptar.
Jesús dice:
"Todo
pámpano que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto."
Noten algo
interesante.
No está
hablando de una rama muerta.
No está
hablando de una rama inútil.
Está
hablando de una rama que ya está dando fruto.
Y
precisamente porque da fruto, el Padre la poda.
Humanamente
pensaríamos:
"Si
está funcionando bien, déjela tranquila."
Pero Dios
piensa diferente.
Porque Dios
no solamente ve el fruto presente.
Dios ve el
fruto futuro.
El
agricultor sabe que algunas ramas, aunque están vivas, están consumiendo
energía innecesariamente.
Entonces
corta ciertas partes para fortalecer el crecimiento.
Espiritualmente
ocurre igual.
A veces
Dios corta cosas de nuestra vida.
Y duele.
Puede ser
una etapa.
Puede ser
una comodidad.
Puede ser
una relación.
Puede ser
un orgullo escondido.
Puede ser
una dependencia equivocada.
Puede ser
incluso algo bueno que está ocupando el lugar que solo Cristo debería ocupar.
Y muchas
veces reaccionamos preguntando:
"Señor,
¿por qué me está pasando esto?"
Pero quizás
la pregunta correcta es:
"Señor,
¿qué fruto quieres producir en mí mediante esta situación?"
Porque la
poda no es abandono.
La poda es
atención.
La poda
demuestra que Dios sigue trabajando en nosotros.
Los
agricultores no podan las plantas muertas.
Podan las
que tienen potencial.
Y eso
debería animarnos.
Porque si
Dios está trabajando en nuestra vida es porque todavía tiene planes para
nosotros.
DIAPOSITIVA
9
EJEMPLOS
BÍBLICOS DE PODA
Ahora
quiero que observemos cómo Dios ha trabajado con algunos de sus siervos a lo
largo de la historia bíblica.
Porque
cuando vemos sus vidas descubrimos que casi todos atravesaron procesos de poda.
Comencemos
con José.
José
recibió sueños extraordinarios.
Pero antes
de llegar al palacio pasó por la traición.
Pasó por la
esclavitud.
Pasó por la
prisión.
Imaginen
cuántas veces pudo haber pensado:
"Señor,
¿qué estás haciendo?"
Pero
mientras José veía problemas, Dios estaba formando carácter.
Ahora
pensemos en Moisés.
Pasó
cuarenta años en el desierto.
Cuarenta
años.
Desde una
perspectiva humana parece una pérdida de tiempo.
Pero desde
la perspectiva divina era preparación.
Dios estaba
formando al libertador de Israel.
Veamos a
David.
Fue ungido
como rey.
Sin embargo
pasó años huyendo de Saúl.
Viviendo en
cuevas.
Enfrentando
persecución.
Aprendiendo
dependencia.
Y luego
encontramos a Pedro.
Pedro era
impulsivo.
Confiaba
mucho en sí mismo.
Pensaba que
jamás negaría a Jesús.
Pero llegó
la noche de la negación.
Y aquella
experiencia quebrantó su orgullo.
Después de
esa poda, Pedro nunca volvió a ser el mismo.
Finalmente
observemos a Pablo.
Golpes.
Naufragios.
Prisiones.
Rechazos.
Persecuciones.
Y aun así
escribió gran parte del Nuevo Testamento.
¿Qué tienen
en común todos ellos?
Que Dios
utilizó procesos difíciles para producir mucho fruto.
Y hermanos,
esto nos enseña algo importante.
Muchas
veces queremos el fruto.
Pero no
queremos el proceso.
Queremos la
victoria.
Pero no la
preparación.
Queremos la
bendición.
Pero no la
poda.
Sin
embargo, en el Reino de Dios ambas cosas van juntas.
DIAPOSITIVA
10
PERMANECED
EN MÍ
Llegamos
ahora al corazón de Juan 15.
La palabra
más repetida del capítulo.
Permanecer.
En griego
la palabra es:
μένω (menō).
Significa:
Permanecer.
Habitar.
Continuar.
Mantenerse
unido.
No
apartarse.
Y aquí
debemos aclarar algo.
Jesús no
está hablando de una visita ocasional.
No está
diciendo:
"Conéctate
conmigo cuando tengas problemas."
No está
diciendo:
"Búscame
únicamente cuando necesites ayuda."
Está
hablando de una relación constante.
De una
comunión diaria.
De una
dependencia continua.
Piensen en
una rama.
La rama no
se conecta a la vid solamente los domingos.
No se
conecta cuando tiene ganas.
No se
conecta una vez al mes.
Permanece
conectada permanentemente.
Y
precisamente por eso recibe vida.
Muchos
creyentes viven espiritualmente agotados porque intentan sobrevivir con
conexiones esporádicas.
Oran
solamente cuando surge una crisis.
Buscan a
Dios únicamente cuando enfrentan dificultades.
Pero Jesús
nos invita a una relación mucho más profunda.
A
permanecer.
A caminar
con Él.
A depender
de Él.
A escuchar
su voz.
A
alimentarnos de su Palabra.
A vivir
cerca de su presencia.
Porque
cuanto más cerca estamos de Cristo, más vida espiritual fluye hacia nosotros.
Y cuanto
más lejos estamos de Cristo, más vulnerables nos volvemos.
Por eso la
pregunta no es:
¿Cuánto sé
acerca de Jesús?
La pregunta
es:
¿Cuánto
tiempo estoy permaneciendo con Jesús?
Porque el
conocimiento puede informar la mente.
Pero
solamente la permanencia transforma el corazón.
TRANSICIÓN
A LA SIGUIENTE DIAPOSITIVA
Y aquí
surge una pregunta fundamental.
¿Qué sucede
cuando una rama permanece conectada a la vid?
¿Qué
recibe?
¿Qué
beneficios obtiene?
¿Cómo
ocurre ese intercambio de vida?
Eso nos
lleva a la siguiente enseñanza:
La Unión
Vital con Cristo
Porque
Jesús no está describiendo una relación religiosa.
Está
describiendo una conexión viva, constante y sobrenatural entre Él y sus
discípulos.
Y eso es
exactamente lo que veremos a continuación.
DIAPOSITIVA
11
LA UNIÓN
VITAL CON CRISTO
Hermanos,
cuando Jesús habla de la vid y los pámpanos no está utilizando una ilustración
al azar.
Está
describiendo una realidad espiritual profunda.
Pensemos
por un momento en una rama.
¿Qué tiene
la rama por sí misma?
Si la
cortamos y la colocamos sobre una mesa, ¿qué ocurre?
Al
principio parece igual.
Conserva el
color.
Conserva
las hojas.
Conserva la
apariencia de vida.
Pero poco a
poco comienza a secarse.
¿Por qué?
Porque ya
no recibe la savia que fluye desde la vid.
Lo
interesante es que la muerte no es inmediata.
Es
progresiva.
Y
espiritualmente puede ocurrir exactamente lo mismo.
Hay
personas que siguen asistiendo a la iglesia.
Siguen
cantando.
Siguen
participando.
Pero
internamente han perdido la comunión con Cristo.
Por fuera
parece que todo está bien.
Pero por
dentro el alma se está secando.
Y por eso
Jesús enfatiza tanto la necesidad de permanecer.
Porque la
vida espiritual no se sostiene por costumbre.
No se
sostiene por tradición.
No se
sostiene por recuerdos de experiencias pasadas.
Se sostiene
por una relación viva con Cristo.
Cuando
permanecemos en Él recibimos:
Dirección.
Fortaleza.
Sabiduría.
Consuelo.
Paz.
Discernimiento.
Y algo muy
importante:
Recibimos
poder para vencer el pecado.
Muchos
creyentes luchan constantemente contra ciertas áreas de debilidad.
Y a veces
piensan:
"Necesito
más fuerza de voluntad."
Pero el
problema no siempre es la falta de disciplina.
Muchas
veces el problema es la falta de conexión.
Porque la
victoria espiritual no proviene principalmente del esfuerzo humano.
Proviene de
la vida de Cristo fluyendo en nosotros.
Por eso
Pablo dijo:
"Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece."
No dijo:
"Todo
lo puedo porque soy fuerte."
Dijo:
"Todo
lo puedo en Cristo."
La fuente
sigue siendo Cristo.
La fuerza
sigue siendo Cristo.
La vida
sigue siendo Cristo.
DIAPOSITIVA
12
SEPARADOS
DE MÍ NADA PODÉIS HACER
Llegamos
ahora a una de las declaraciones más contundentes de todo el Evangelio.
Jesús dice:
"Porque
separados de mí nada podéis hacer."
Hermanos,
esta frase es un golpe directo al orgullo humano.
Vivimos en
una sociedad que exalta la autosuficiencia.
Nos enseñan
a confiar en nuestras capacidades.
En nuestra
inteligencia.
En nuestra
experiencia.
En nuestros
recursos.
Pero Jesús
nos recuerda una realidad espiritual.
Podemos
hacer muchas cosas humanamente.
Podemos
construir empresas.
Podemos
obtener títulos.
Podemos
alcanzar metas.
Pero
espiritualmente, separados de Cristo, no podemos producir fruto eterno.
Observe que
Jesús no dice:
"Pocas
cosas."
Dice:
"Nada."
Absolutamente
nada.
Sin Cristo
podemos impresionar personas.
Pero no
transformar corazones.
Sin Cristo
podemos tener actividad.
Pero no
fruto.
Sin Cristo
podemos tener programas.
Pero no
vida.
Y aquí
debemos detenernos y reflexionar.
¿Cuántas
veces intentamos resolver problemas sin consultar a Dios?
¿Cuántas
veces tomamos decisiones sin buscar su dirección?
¿Cuántas
veces confiamos más en nuestra experiencia que en la presencia de Dios?
Esta
declaración debería llevarnos a la humildad.
Porque nos
recuerda que dependemos completamente de Cristo.
Así como
una rama depende de la vid.
Así como un
pez depende del agua.
Así como el
cuerpo depende del oxígeno.
Nuestra
alma depende de Cristo.
Y cuando
comprendemos esto, dejamos de confiar tanto en nosotros mismos y comenzamos a
depender más de Dios.
DIAPOSITIVA
13
¿QUÉ ES
EL FRUTO?
Ahora surge
una pregunta importante.
Cuando
Jesús habla de fruto, ¿a qué se refiere exactamente?
Muchas
personas piensan inmediatamente en evangelismo.
Y
ciertamente llevar personas a Cristo forma parte del fruto.
Pero el
fruto bíblico es mucho más amplio.
El fruto es
la evidencia visible de la vida de Cristo en nosotros.
Es el
carácter de Cristo manifestándose en nuestra manera de vivir.
Por eso
debemos conectar Juan 15 con Gálatas capítulo 5.
Allí Pablo
describe el fruto del Espíritu.
Y observe
que habla de un solo fruto con múltiples manifestaciones.
Amor.
Gozo.
Paz.
Paciencia.
Benignidad.
Bondad.
Fe.
Mansedumbre.
Dominio
propio.
Pensemos en
esto.
No basta
con decir:
"Soy
cristiano."
La pregunta
es:
¿Se nota?
¿Las
personas ven amor en nosotros?
¿Ven
paciencia?
¿Ven
dominio propio?
¿Ven
mansedumbre?
Porque el
fruto no es algo que proclamamos.
Es algo que
otros pueden observar.
Un árbol no
necesita anunciar que tiene fruto.
El fruto se
ve.
Y de la
misma manera una vida transformada por Cristo se hace evidente.
En la forma
de hablar.
En la forma
de reaccionar.
En la
manera de tratar a la familia.
En la
manera de responder a las pruebas.
Por eso
Jesús no está interesado solamente en actividades religiosas.
Está
interesado en transformación.
DIAPOSITIVA
14
FRUTO,
MÁS FRUTO Y MUCHO FRUTO
Hay un
detalle fascinante en Juan 15.
Jesús
menciona tres niveles.
Primero:
Fruto.
Luego:
Más fruto.
Y
finalmente:
Mucho
fruto.
¿Qué
significa esto?
Significa
que Dios espera crecimiento.
La vida
cristiana es dinámica.
No fue
diseñada para permanecer estancada.
Pensemos en
un niño.
Todos
celebramos cuando un bebé nace.
Pero si
veinte años después sigue comportándose como un bebé, algo está mal.
Esperamos
crecimiento.
Madurez.
Desarrollo.
Espiritualmente
ocurre igual.
Dios no
espera perfección instantánea.
Pero sí
espera progreso.
A veces los
creyentes se comparan con otros.
Y eso puede
ser peligroso.
Porque Dios
no nos está comparando con otros creyentes.
Nos está
comparando con el potencial que Él mismo colocó en nosotros.
La pregunta
no es:
"¿Soy
mejor que otra persona?"
La pregunta
es:
"¿Estoy
creciendo más que hace un año?"
"¿Estoy
más cerca de Cristo que antes?"
"¿Estoy
produciendo más fruto que antes?"
Porque el
objetivo del Padre no es solamente que tengamos fruto.
Es que
tengamos mucho fruto.
Y cuando
una vida produce mucho fruto, Dios es glorificado.
DIAPOSITIVA
15
LA
ORACIÓN QUE TRANSFORMA
Llegamos
ahora a uno de los versículos favoritos de muchos creyentes.
Jesús dice:
"Si
permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que
queráis, y os será hecho."
Muchas
veces este versículo se interpreta incorrectamente.
Algunos lo
leen como si fuera una promesa sin condiciones.
Pero
observemos cuidadosamente.
Jesús
establece dos condiciones.
Primera:
Permanecer
en Él.
Segunda:
Que sus
palabras permanezcan en nosotros.
¿Por qué
son importantes estas condiciones?
Porque
cuando permanecemos en Cristo nuestros deseos comienzan a cambiar.
Nuestra
mente comienza a alinearse con la voluntad de Dios.
Nuestro
corazón comienza a desear lo que Dios desea.
Entonces
nuestras oraciones se vuelven más efectivas.
No porque
aprendimos una técnica especial.
Sino porque
nuestra vida está alineada con Dios.
La oración
deja de ser solamente una lista de pedidos.
Y se
convierte en una conversación con el Padre.
Hermanos,
una de las evidencias más claras de una relación viva con Cristo es una vida de
oración constante.
No una
oración mecánica.
No una
oración repetitiva.
Sino una
relación continua.
Porque
quienes permanecen en Cristo desean hablar con Él.
Y quienes
aman su presencia buscan continuamente su rostro.
TRANSICIÓN
Hasta ahora
hemos visto la vid, la poda, el fruto y la oración.
Pero Jesús
va a profundizar aún más.
Ahora nos
hablará del fundamento de toda la vida cristiana.
Y ese
fundamento tiene un nombre:
Amor.
Por eso la
siguiente sección es una de las más hermosas de todo Juan 15:
Permanecer
en el Amor.
DIAPOSITIVA
16
PERMANECER
EN EL AMOR
Hermanos,
llegamos ahora a uno de los momentos más hermosos de todo Juan 15.
Jesús pasa
de hablar de la vid y el fruto a hablar del amor.
Y esto no
es casualidad.
Porque el
fruto más grande de una vida conectada a Cristo es el amor.
Jesús dice:
"Como
el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor."
Detengámonos
por un momento en estas palabras.
¿Qué tan
grande es el amor del Padre por el Hijo?
Es un amor
eterno.
Perfecto.
Infinito.
Sin
egoísmo.
Sin
límites.
Sin
condiciones.
Y Jesús
dice algo extraordinario.
Nos ama con
ese mismo amor.
No con una
versión reducida.
No con un
amor inferior.
Nos ama con
el mismo amor que recibe del Padre.
Eso debería
cambiar completamente nuestra manera de vernos.
Muchos
creyentes viven pensando que Dios apenas los tolera.
Que Dios
está constantemente decepcionado.
Que Dios
está esperando castigarlos.
Pero Jesús
nos revela otra realidad.
Somos
profundamente amados por Dios.
Y
precisamente porque somos amados, podemos permanecer.
Ahora bien,
Jesús agrega algo importante.
"Si
guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor."
Aquí
debemos tener cuidado.
Jesús no
está diciendo:
"Obedezcan
para que yo los ame."
Está
diciendo:
"Porque
los amo, aprendan a vivir dentro de ese amor."
La
obediencia no es el precio del amor.
La
obediencia es la respuesta al amor.
Pensemos en
un hijo.
Un buen
hijo no obedece únicamente por miedo al castigo.
Obedece
porque ama a su padre.
Y cuanto
más profunda es la relación, más natural se vuelve la obediencia.
Hermanos,
la verdadera obediencia cristiana nace del amor.
No del
temor.
No de la
obligación.
No del
legalismo.
Sino de una
relación viva con Cristo.
Por eso
cuando una persona comprende cuánto Dios la ama, comienza a obedecer con
alegría.
No porque
tiene que hacerlo.
Sino porque quiere hacerlo.
DIAPOSITIVA
17
AMIGOS
DE DIOS
Aquí
encontramos una de las declaraciones más conmovedoras de Jesús.
Dice:
"Ya no
os llamaré siervos... os he llamado amigos."
Pensemos en
lo que esto significó para los discípulos.
Durante
siglos los hombres de Dios fueron conocidos como siervos.
Moisés fue
llamado siervo.
Josué fue
llamado siervo.
David fue
llamado siervo.
Y ahora
Jesús introduce algo nuevo.
Amigos.
¿Cuál es la
diferencia?
El siervo
obedece órdenes.
Pero muchas
veces no conoce los planes de su señor.
Simplemente
ejecuta instrucciones.
El amigo
conoce el corazón.
Conoce las
intenciones.
Conoce los
propósitos.
Jesús está
diciendo:
"Quiero
compartir con ustedes lo que el Padre me ha revelado."
Qué
privilegio tan extraordinario.
El Rey del
universo no solamente nos salva.
Nos invita
a una relación de amistad.
Ahora bien,
debemos entender correctamente esta amistad.
No
significa perder el respeto.
No
significa tratar a Jesús como cualquier persona.
Seguimos
hablando del Rey de reyes.
Pero es un
Rey que abre su corazón a sus discípulos.
Y aquí
surge una pregunta importante.
¿Cómo se
fortalece una amistad?
Pasando
tiempo juntos.
Conversando.
Escuchándose.
Compartiendo
experiencias.
¿Y cómo
fortalecemos nuestra amistad con Cristo?
Exactamente
igual.
Pasando
tiempo en oración.
Leyendo su
Palabra.
Buscando su
presencia.
Escuchando
su voz.
Hermanos,
Dios no quiere solamente servidores ocupados.
Quiere
amigos cercanos.
Quiere
personas que disfruten estar con Él.
Porque el
cristianismo no es solamente una religión.
Es una relación.
DIAPOSITIVA
18
EL ODIO
DEL MUNDO
Hasta ahora
el capítulo ha sido profundamente alentador.
Pero Jesús
cambia el tono.
Y comienza
a preparar a sus discípulos para una realidad difícil.
Dice:
"Si el
mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros."
Estas
palabras son importantes.
Porque
Jesús nunca prometió popularidad.
Nunca
prometió aceptación universal.
Nunca
prometió que todos nos aplaudirían.
Prometió
algo diferente.
Prometió su
presencia.
Prometió su
paz.
Prometió su
ayuda.
Pero
también advirtió que el mundo se opondría al evangelio.
¿Por qué?
Porque el
mensaje de Cristo confronta el pecado.
Confronta
el orgullo.
Confronta
la autosuficiencia.
Confronta
la rebeldía humana.
Y cuando la
verdad confronta las tinieblas suele aparecer resistencia.
Hermanos,
esto no debería sorprendernos.
A veces los
creyentes piensan:
"Si
hago lo correcto, todos me van a comprender."
Pero no
siempre ocurre así.
Muchos de
nosotros hemos experimentado rechazo.
Críticas.
Burlas.
Incomprensión.
Incluso
dentro de nuestra propia familia.
Y Jesús nos
dice:
"No se
sorprendan."
Ya ocurrió
conmigo.
Lo
importante es recordar que nuestra meta no es agradar al mundo.
Nuestra
meta es agradar a Cristo.
Porque la
aprobación de los hombres es temporal.
Pero la
aprobación de Dios es eterna.
Y aunque el
mundo cambie constantemente sus valores, Cristo permanece igual.
Por eso
debemos permanecer firmes.
No con
orgullo.
No con
arrogancia.
Sino con
amor y fidelidad.
DIAPOSITIVA
19
EL
ESPÍRITU SANTO: EL GRAN CONSOLADOR
Después de
hablar del rechazo del mundo, Jesús presenta una maravillosa promesa.
Dice:
"Cuando
venga el Consolador..."
La palabra
utilizada aquí es:
Parakletos.
Una palabra
rica y profunda.
Puede
traducirse como:
Consolador.
Ayudador.
Defensor.
Intercesor.
Abogado.
Compañero.
Jesús sabía
que los discípulos enfrentarían desafíos enormes.
Persecuciones.
Prisiones.
Amenazas.
Martirio.
Y por eso
promete que no estarían solos.
El Espíritu
Santo estaría con ellos.
Y la misma
promesa sigue vigente para nosotros.
Hermanos,
muchas veces enfrentamos situaciones que parecen superiores a nuestras fuerzas.
Problemas
familiares.
Enfermedades.
Dificultades
económicas.
Momentos de
angustia.
Y en esos
momentos el Espíritu Santo obra en nuestro interior.
Nos
fortalece.
Nos
consuela.
Nos guía.
Nos
recuerda las promesas de Dios.
Y algo muy
importante.
Jesús dice
que el Espíritu dará testimonio de Él.
Porque el
Espíritu Santo nunca busca llamar la atención sobre sí mismo.
Siempre
dirige nuestra mirada hacia Cristo.
Su misión
es glorificar a Jesús.
Y por eso
una iglesia llena del Espíritu es una iglesia centrada en Cristo.
DIAPOSITIVA
20
CONCLUSIÓN
FINAL
Hermanos,
hemos recorrido uno de los capítulos más extraordinarios de toda la Biblia.
Y si
tuviéramos que resumir Juan 15 en una sola frase sería esta:
La vida
cristiana consiste en permanecer unidos a Cristo.
No en
esforzarnos más.
No en
intentar aparentar espiritualidad.
No en
depender de nuestras capacidades.
Sino en
permanecer.
Hemos
aprendido que:
Cristo es
la Vid Verdadera.
El Padre es
el Labrador.
Nosotros
somos los pámpanos.
El Padre
poda para producir más fruto.
El fruto es
evidencia de una vida transformada.
La oración
surge de la permanencia.
El amor es
el fundamento de la obediencia.
Somos
llamados amigos de Dios.
El mundo
puede rechazarnos.
Pero el
Espíritu Santo nos acompaña.
Ahora
quiero dejarles tres preguntas para meditar.
Primera:
¿Estoy
verdaderamente conectado a Cristo o solamente conectado a actividades
cristianas?
Segunda:
¿Hay
alguna poda que Dios está realizando en mi vida y que todavía no he
comprendido?
Tercera:
¿Qué
fruto está produciendo Cristo en mí actualmente?
Porque al
final de todo, hermanos, Dios no nos preguntará cuántas actividades realizamos.
No nos
preguntará cuántos títulos obtuvimos.
No nos
preguntará cuántos años estuvimos en una iglesia.
La gran
pregunta será:
¿Permaneciste
en Cristo?
Porque una
rama no lucha desesperadamente para producir fruto.
Simplemente
permanece unida a la vid.
Y cuando
permanece, el fruto aparece naturalmente.
Que el
Señor nos conceda permanecer cada día más cerca de Él, hasta el día en que
podamos verle cara a cara.
Amén.